Salir a correr se ha convertido en una de las actividades deportivas favoritas en los últimos años. El running ofrece beneficios para la salud cardiovascular, mental y físico, pero su típico patrón repetitivo también lo convierte en un terreno fértil para lesiones crónicas. Correr implica ejecutar miles de pasos con un gesto casi idéntico: una apuesta por la disciplina, sí, pero también un riesgo silencioso para nuestras articulaciones y tejidos.

En este artículo, hablamos sobre las cuatro lesiones más habituales en corredores (fascitis plantar, tendinopatía aquilea, síndrome femoropatelar y banda iliotibial) y explicaremos cómo una evaluación biomecánica y un tratamiento oportuno pueden marcar la diferencia entre una lesión crónica y una pronta recuperación.

¿Por que ocurren las lesiones en los corredores?

Como todos hemos podido escuchar en alguna ocasión, los humanos somos asimétricos, por ejemplo, tenemos una pierna un poco más larga que otra, un pie algo más grande, una pierna ligeramente más torsionada que la otra, entre otras asimetrías.

Esto implica que tengamos vicios posturales, que realicemos compensaciones al andar o al correr, que tengamos un pequeña curvatura en la espalda, y que, al realizar un gesto repetitivo como ocurre al correr, siempre se sobrecargan o rozan las mismas estructuras. En ocasiones, estas compensaciones salen a la luz como patologías.

De una forma más sencilla, si realizamos un símil con un coche, podríamos imaginarnos la situación en la que un coche que realiza mucho kilometraje por autopista y no tiene las ruedas perfectamente equilibradas, es decir, la rueda siempre roza más con el asfalto en un punto y eso es lo que crea que una rueda se gaste antes que las demás y esto en el cuerpo se traduce en un tendón inflamado, un cartílago desgastado un músculo contracturado, por ese desequilibro. ¿Entiendes ahora por qué es tan importante un estudio de la pisada?

Dolor en la zona del talón

Fascitis plantar

La fascitis plantar es quizá la lesión más conocida entre quienes corren: ese dolor punzante en el talón al levantarnos o después de estar mucho tiempo sentados es una constante alarma. Su origen no está en un solo paso equivocado, sino en microtraumatismos repetidos que dañan la fascia plantar y alteran su estructura de colágeno. Cuando esto sucede, el tejido pierde su capacidad de amortiguación y se vuelve rígido y doloroso.

Entre los factores biomecánicos más comunes destacan:

  • Gemelos acortados
  • Una hiperpronación del pie (o que el pie prone a mucha velocidad)
  • Aumento del tiempo que estamos apoyados en el mediopie y en los dedos,
  • Mal funcionamiento del dedo gordo del pie
  • Incluso un ligero sobrepeso

Todos ellos pueden alterar significativamente la carga sobre la fascia.

En Clínica Vitruvio, recomendamos que, si has notado algún dolor en la zona del talón o crees que podrías tener alguno de estos factores de riesgo, te realices un estudio biomecánico de la pisada en una clínica podológica especializada en biomecánica y cirugía, con el fin de determinar que causa el dolor en el pie y poner fin a tu lesión.

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Lesión degenerativa del tendón de Aquiles

Tendinopatía Aquílea (tendinitis del Aquiles o entesopatía)

El tendón de Aquiles soporta todo el peso del cuerpo y, al correr, puede sufrir estrés repetido que conduce a la degeneración crónica, con dolor, rigidez y engrosamiento visible. No se trata de una afectación aguda, sino de un desgaste progresivo del colágeno, perdiendo elasticidad y organización interna.

La tendionpatía aquilea, una de las lesiones más frecuentes en los corredores, se caracteriza por que los pacientes notan un tendón más engrosado, dolor en el tendón y en ocasiones cojera e impotencia.

Entre 10-13% de los corredores sufren esta patología.

A nivel biomecánico los principales factores de riesgo de esta entesopatía son:

  • gemelos cortos
  • tibias varas
  • pronar en el despegue o
  • una medialización del centro de presiones en plataforma

Para combatirla, no basta con estiramientos: el protocolo de ejercicios excéntricos ha demostrado una elevada eficacia clínica en reordenar el tejido tendinoso y acelerar la recuperación. En muchos casos, se combina este protocolo con terapia manual y corrección de la técnica de carrera.

¿Quieres saber la forma en la que corres puede estar causando tu dolor?

¿Sigues corriendo con molestias? En Clínica Vitruvio te ayudamos a volver a correr como siempre, con asesoramiento experto y valoración personalizada.

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Dolor de rodilla

Síndrome femoropatelar (rodilla de corredor)

Conocido también como condromalacia rotuliana, este síndrome aparece cuando la rótula no se desliza de manera armónica sobre el cartílago femoral, generando un desgaste prematuro. La zona usualmente se inflama y provoca una molestia difusa al doblar la rodilla (como al subir escaleras o correr cuestas).

El problema no está solo en la rodilla: está relacionado con desequilibrios en cadera y pelvis, debilidad de los cuádriceps (especialmente el vasto interno) y rotación interna de la tibia.

Esta lesión provoca que los corredores tiendan a flexionar más de lo normal las rodillas, los pies se aplanen un poco más, la tibia rote más hacia interno y los glúteos tienden a estabilizar peor las caderas y la pelvis.

Como puedes observar, este tipo de lesiones acaba afectando a otras partes del cuerpo. Lo mejor en estos casos es un estudio de la pisada realizado por los profesionales sanitarios expertos en el tratamiento y cuidado del miembro inferior, los podólogos.

Dolor en la parte externa de la rodilla

Síndrome de la cintilla iliotibial o síndrome del corredor

Quizás el más silencioso pero también el más molesto: el síndrome de la banda iliotibial se caracteriza por un dolor punzante en la cara externa de la rodilla, que suele agravarse al flexionar unos 30 grados. En corredores, surge cuando esa banda inflamada roza constantemente contra el epicóndilo lateral del fémur.

Los principales errores en la carrera son:

  • falta de estabilidad de la cadera y pelvis
  • excesiva tensión de la fascia lata
  • varo y valgo de rodilla
  • pies planos
  • rotación interna de la tibia o rodilla

Nuevamente, el tratamiento consiste en reforzar glúteo medio y menor, recuperar el control de cadera y rodilla, y normalizar la técnica de carrera.

La evaluación biomecánica como aliada

Prevenir para evitar el dolor

Más que tratar lesiones individuales, nuestro objetivo en Clínica Vitruvio Madrid es identificar cómo y por qué aparecen. Dejar que un tendón, una fascia o una articulación se inflame sin cambiar la causa es respirar en ascuas constantes.

Estudios recientes avalan la eficacia de la evaluación biomecánica, combinada con ejercicio personalizado y analizado, para prevenir y tratar estas lesiones. La clave siempre está en identificar y abordar la raíz del problema, ya sea corregir la forma de pisar, mejorar la estabilidad o transferir correctamente el peso.

Para que podamos seguir corriendo, necesitamos escuchar lo que nos dice el cuerpo.

Tanto la fascitis, las tendinopatías como el dolor rodilla, son lesiones que cuentan una historia de estrés, desequilibrio, repetición. La buena noticia es que no tenemos que enfrentarlas solos: un estudio biomecánico, un plan de fortalecimiento funcional y una técnica correcta pueden ayudarte a correr más lejos, mejor y sin pausas por lesiones.

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Artículo redactado por Gabriel Camuñas Nieves

Gabriel Camuñas Nieves es un podólogo experto en cirugía del pie y biomecánica, dedicado a ofrecer soluciones innovadoras en el tratamiento de patologías del pie y tobillo.

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