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Bursitis de rodilla

¿Qué es?

La bursitis es la inflamación de una pequeña estructura llamada bolsa serosa, la cual está cerrada y contiene liquido sinovial encargado de lubricar las articulaciones y facilitar el movimiento de los tendones y ligamentos. Cuando esta bolsa se inflama se produce un aumento de la producción de líquido sinovial el cual, en casos más graves, puede verterse fuera de la misma. Cuando además se acompaña de hematoma se denomina bursitis hemorrágica.

Las bursas que se encuentran en la rodilla son las siguientes:

    • Bursa prerrotuliana (la más propensa a inflamarse) situada en la cara anterior de la rótula.
    • Bursa de la pata de ganso situada en la cara interna de la rodilla.
    • Bursa infrarrotuliana superficial situada por delante del tendón rotuliano.
    • Bursa infrarrotuliana profunda situada entre el tendón rotuliano y la grasa infrapatelar.
    • Bursa del semimembranoso situada a nivel superior a la de la pata de ganso.

Sintomatología.

Los síntomas de la bursitis de la rodilla son:

  • Dolor, cojera, rigidez y limitación o impotencia funcional.
  • Hinchazón, la cual puede ser muy voluminosa parecer a una pelota o bola en la cara anterior de la rodilla.
  • En casos de bursitis hemorrágica se caracteriza por un hematoma visible. Si se presiona en la bolsa o realiza movimientos de flexión y extensión de la rodilla los síntomas se acentúan.

Pruebas y exámenes.

El diagnóstico clínico para la bursitis de rodilla es la observación, la palpación y aparición del dolor, además de la historia son suficientes para llegar al diagnóstico. También se considera que es útil una radiografía para asegurarse de que no hay fracturas u otro tipo de trastornos óseos. Sin embargo, debemos saber que la radiografía no va a servir para diagnosticar la bursitis ni ninguna lesión de tejidos blandos, para ello utilizaremos la ecografía.

En VITRUVIO Instituto de Biomecánica& Salud contamos con un ecógrafo de última generación con el cual podemos observar in situ la calidad y condición de aquellos tejidos blandos implicados en cada lesión con la mayor certeza posible.

Tratamiento.

En primera estancia el tratamiento de las bursitis agudas es la crioterapia, es decir, la aplicación de frío o hielo local para evitar la agravación de la inflamación.

Si la bursitis es hemorrágica, traumática o inflamatoria por sobrecarga; el tratamiento consistirá en reposo y crioterapia.

Otros tratamientos:

        • AINES
        • Aspiración del líquido sinovial e infiltración local de corticoides para reducir la inflamación. Es importante que este tratamiento sea ecoguiado, para una mayor efectividad.
        • Terapia física o manual.
        • Extirpación quirúrgica si el tratamiento conservador no ha sido efectivo.
        • En caso de bursitis séptica la mejor opción es la antibioterapia.